En los primeros años de vida de un niño, puede considerarse normal que al despedirse de sus padres llore y no quiera que se vayan. Pero se habla de ansiedad por separación cuando ésta provoca un malestar y altera la dinámica normal de la vida del niño y de los padres a partir del año.
Qué es la ansiedad por separación y cómo se desarrolla
El trastorno de ansiedad por separación es un miedo extremo que experimentan algunos niños a tener que separarse de las figuras a las que tienen mayor apego en su crianza (padres, abuelos, cuidadores, etc.), o del propio hogar; aunque esta separación sea de forma puntual y temporal, como cuando se le deja en la guardería o bien los padres deben asistir a un evento y dejan al niño con un cuidador o familiar.
El trastorno de ansiedad por separación suele ir acompañado de depresión, tristeza o miedo a que algún miembro de la familia se vaya o muera. Según estudios puede llegar a afectar a uno de cada 25 niños, por lo que su frecuencia es alta.
Entre los síntomas más usuales se encuentra:
– La excesiva preocupación por los posibles daños que le pueden ocurrir al estar sin los padres.
– El niño también puede evitar asistir a actividades que signifiquen de algún modo la separación de sus padres, como asistir a campamentos de verano o actividades extraescolares.
– Son comunes las pesadillas y las afecciones somáticas como: temblores, sudoración, dolores de cabeza y de estómago, e incluso vómitos.
Al principio, cuando aun son bebés, entre el nacimiento y los 6 meses, éstos se adaptan bien a los cambios, ya que mientras sus necesidades básicas estén cubiertas les vale de momento.
Sin embargo, a partir de los 6 meses empiezan a entender que solo hay un padre y una madre, y si no les ven, piensan que se han ido. A estas edades tan tempranas aun no tienen desarrollado el sentido y el concepto del tiempo.
Alrededor del año, comienzan a aumentar los nervios en el niño cuando no tiene a la vista a los padres o a la figura principal en su crianza. Pero suele ser a partir de los 18 meses cuando puede empezar a desarrollarse la ansiedad por separación, aunque la edad de comienzo puede variar de unos niños a otros.
Cierta ansiedad, nerviosismo o tristeza es normal en estas edades cuando se separan de los padres, sea el motivo que sea. Pero se habla ya de un trastorno de ansiedad por separación cuando se dan repetidas preocupaciones, síntomas como los que os he descrito más arriba, pesadillas en las que el contenido hace referencia a la separación, preocupación por que los padres sufran daños, negativa resistente a asistir al colegio o a otras actividades sin los padres, etc.
Consejos para los padres ante la ansiedad por separación
Cuando ya estamos hablando de que existe una ansiedad por separación, el tratamiento debe llevarlo un psicólogo, donde aplicará técnicas que doten al niño de habilidades para superar esas separaciones, para hacerle consciente de sus sentimientos y de lo que experimenta, a detener los pensamientos negativos que tanto le alteran, técnicas de relajación, técnicas conductuales de refuerzo, etc. Y en muchos casos, a estas terapias, se incorporarán los padres, ya que se ha visto que presentan una mayor tasa de éxito.
Pero antes de que se produzca un verdadero trastorno por separación, los padres también pueden llevar a cabo acciones que ayudan a su prevención:
– Parece que en muchos el comienzo de este trastorno se da entre los 7 meses y el año, por lo que si se puede evitar llevarles a la guardería a estas edades, mejor esperara a que pase el año (si la situación lo permite).
– Es mejor crear una especie de rutina para las despedidas, sin dramatizar, despidiéndose de forma agradable y tranquila, y lo más importante, sin titubeos por nuestra parte. Es la hora de irse y nos vamos.
– Hay que intentar tranquilizarle antes de la despedida, diciéndole cosas bonitas pero sin usar la mentira. No podemos decirle eso de “si es solo un momento”, si le vamos a dejar en la guardería 5 horas, ya que la próxima ocasión empeorará su reacción.
– Es bueno que ante cambios importantes en su rutina se hagan gradualmente. Si vamos a dejarle en la guardería dentro de un mes toda la mañana, puede ser bueno ir haciéndolo por horas en el mes anterior. Esto es lo que muchas guarderías y colegios llaman periodo de adaptación.
– No por evitarle la separación evitamos el problema. Si tenemos la suerte de poder estar con él hasta que vaya al colegio, puede ser bueno ir dejándole periodos en la guardería para que se acostumbre a la separación y a la convivencia con otros niños. Si no lo hacemos, puede que no pase nada o puede que la reacción cuando vaya al colegio sea peor. Por lo que, es muy recomendable periodos de pre escolarización, además por todo lo que les van enseñando.
– Hay que tratar cualquier problema sin dramatizarlo, hablando entre los padres para actuar conjuntamente y hablando con el niño. Si aun así el problema nos supera, buscar ayuda en un psicólogo, es un buen aliado en estos casos.
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